Nota

Identidad desconocida

Busco saber quien verdaderamente es el “Quien” que soy, y sin embargo no hago más que desconocerlo cada vez que intento capturarlo. Eso que representa cuando creo tenerlo en mis manos, nos es más que la sobra de aquello en lo que se ha convertido ahora. Quizá porque mis deseos de que sea “Alguien” ya pecan de ilusorios, quizá porque mi afán por personificarlo no sea más que un capricho de mi mente. Lo que soy no puedo ser mientras crea que soy alguien; lo que soy jamás seré en tanto piense que soy yo.

 

No es adentro distinto que afuera, pero, ¿quien pudiera distinguirlos sino quien carga con el peso de la contradicción? Existe un “Yo” que no soy yo, y solo él es capaz de hallar igualdad donde he puesto distinción. Solo ese, que no soy yo, sabe quien soy. ¡Que dilema me acongoja! ¡He creído saber de mí, y tan solo he sido un ausente! ¿Acaso puede una sombra proyectar sombra?

 

Cuando observo atentamente nunca puedo observarme, ¿Quién soy entonces si no soy capaz de reconocer los ojos que ven?

 

Cuando oigo atentamente el canto de los pájaros, y al soplido del viento que hace crujir las secas hojas de otoño, no puedo oír a quien oye, ¿Quién soy entonces si no puedo escuchar el sonido del que oye?

 

Cuando siento el peso de la tristeza sobre mi rostro, no puedo ser otro que la tristeza misma; cuando siento el palpitar de la felicidad posarse sobre mi corazón, no puedo ser otro que la felicidad misma.

 

¿Quién soy entonces cuando no puedo verme, ni oírme, ni tan siquiera sentirme?

 

¡Me he extraviado! ¡Oh Dios mío! Mi identidad me es desconocida, mi Alma ha huido de mí… ¿Cómo esperas entonces que halle paz en mi corazón, cuando ni siquiera se quien es el dueño de ese corazón? Solo en el espejo de la Verdad, el auténtico rostro puede ser develado. Si soy víctima de mi propio engaño, ¿es acaso la Verdad digna de mí?

 

Cuando juego con mis pensamientos, jamás puedo saber quien piensa ¿Quién soy entonces si no puedo ser el que piensa?

 

¡Basta ya de dudas! ¡Exijo saber quien soy ahora mismo! – Exclamó una voz desde la nada misma.

 

Más reflexioné: ¡No soy yo quien te oye!

 

Y fue así entonces como, de repente, la nada misma hizo silencio y en el silencio no hubo dudas, y sin dudas ya no hubo “yo soy”, más sin un “yo soy” finalmente supe quien soy.  Yo soy eso que “no es algo”, que “no es alguien”, que “no es nada”, a pesar de ser todo a la vez. Soy experiencia, soy lo que veo, soy lo que oigo, soy lo que pienso, soy lo que siento. Fusiono en eso que soy todas las emociones, todas las sensaciones, todas las expresiones y todas las manifestaciones.

 

Si me preguntas quien soy, simplemente te diré: “Yo soy Eso”

 

 

Por Alejandro D. Gatti

 

 

Déjenos su comentario sobre esta nota

Nombre (*)
Email:
Comentario (*):

* Información mínima requerida.

Powered by Helius IT®