ILUMINACIÓN

Cuentan que un discípulo le dijo a su Maestro que se iba a un sitio lejano a meditar para encontrar la iluminación. De manera que cada seis meses le enviaría al Maestro una nota informándole de su progreso.

El primer informe decía: “Ahora comprendo lo que significa perderse de uno mismo”. El Maestro rompió la nota y la arrojó a la basura.

A los seis meses recibió otro informe que decía: “Ahora he logrado ser sensible a todos los seres”. EL Maestro también lo rompió.

Un tercer informe decía: “Ahora comprendo el secreto de lo uno y de lo múltiple”. Y el Maestro rompió el informe otra vez.

Y así siguió durante años, hasta que no llegaron más informes. Después de un tiempo el Maestro decidió averiguar como estaba su discípulo, así que envió a preguntar por él a un viajero que iría por allí.

Finalmente recibió una nota de su discípulo que decía: “¿Que le importa?”.

Cuando el Maestro leyó esto dijo: “¡Lo logró! ¡Lo logró! ¡Finalmente lo logró!”

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